domingo, abril 03, 2005

Domingo de Ramos/Domingo de Carnaval

por Carlos (¡por fin tenemos nuestro propio corresponsal en Linares Rock City, la ciudad
víctima de fenómenos bizarros!)

Otro año más, salgo el Domingo de Ramos con la intención, no de ver La Borriquilla, no de celebrar la entrada de Jesús en Jerusalén, no de aguantar rabotazos de todo el que pasa por detrás mientras estás viendo la procesión, no de hincharme de cañas calientes y tapas frías al medio día en bares petados de peña, sino de ver el mayor desfile de disfraces de todo el año; me río del Carnaval de Cádiz, del Halloween yanqui y de las pasarelas Cibeles y Gaudí juntas.
Otro año más llega ese domingo con el que todos recibimos la primavera y que todos esperamos soleado, lo que en más de una ocasión, cuando amanece con frio segoviano o cielo inestable, juega malas pasadas a los que se preparan la equipación de verano ("me he comprado este vestido expresamente y me lo pongo llueva o truene"... con dos cojones!!)
Esto nos permite ver las mas variopintas e imposibles combinaciones.
Solo este día es posible ver a una mari con un traje con manga a la sisa, junto a otra con el abrigo de escay con cuello de piel de conejo; sandalias con tacón de aguja de verano junto a botas hasta la rodilla. O todo mezclado: traje de color rosa, fucsia, verde pistacho o azul turquesa, combinado con botas negras de invierno y, otra vez, el abrigo de escay con cuello de piel de conejo; pintadas como puertas y con las permanentes (o cualquier otra variante de pelo frito) recién hechas.
Y los caballeros no se quedan atrás. Este es el día en que más corbatas, feísimas en su mayoría, vemos en la calle (también ayuda la cercanía del siempre ingenioso y emotivo Día del Padre). ¿y qué decir de los trajes de raso color verde-aceituna o color vainilla? ¿y esas camisas de seda, con cordones en el cuello o con chorreras en el pecho, dignas del mejor mago o del cantaor de flamenco mas hortero? Imborrables de mi mente esos calcetines blancos con zapatos de rejilla o con castellanos (que no se llevan más o menos desde los primeros años 90), amén de otras múltiples combinaciones zapato-calcetín.
Los jóvenes merecen mención aparte. Podríamos distinguirlos en dos categorías: los hoy-me-visto-como-beckham (también vale Bisbal, Dinio o cualquier otro tele-garrulo-venido-a-más) o los hoy-me-visten-de-padre.
Entre los primeros encontramos desde las chaquetas blancas, pantalones, camisas y camisetas paqueteras, hasta zapatos blancos con punta afilada, sandalias ibicencas, para los más atrevidos, e imitaciones multicolores de las zapatillas de Fernando Alonso. Peinados deliberadamente descuidados y estudiados, incluso trasnochados y pasados de moda, de todo hay: cresta-beckham (que nunca me gustó y que ya no la lleva ni Guti), rapado por las sienes o a bocados (estilo Auswitz) o el pelo largo por el cuello al mas puro estilo jarrai-abertzale o "vaquilla, corre que vienen los maderos" (este peinado era la forma que teníamos los niños de dejarnos el pelo largo cuando yo tenía doce años, cuando los padres no nos dejaban tener melena); incluso todavía se ve algún ejemplar del añorado tazón (venido a menos, como los zapatos castellanos, desde principio de los 90).
Los segundos no necesitan explicación. Suelen ser los hijos de aquellos del traje color verde aceituna, castellanos y calcetines blancos. Les colocan unos pantalones de pinzas de color indescriptible, camisas como las del padre, y peinado con nenuco (tengan la edad que tengan).
Entre las jóvenes, también distinguimos mas o menos estas mismas categorías: encontramos niñas vestidas de madre, y de la misma forma tenemos a las chicas incluidas en una categoría en continuo crecimiento: las botiblancas (se pongan lo que se pongan, minifaldas sobre todo,... destacan sus botas blancas hasta la media pierna)
Todo ello adornado con la mayor variedad nunca vista de cámaras digitales y de teléfonos con cámara (que hacen fotos que no valen un pimiento). Los que llevan mejores cámaras suelen ser los Jordis, emigrados a Cataluña, o sus hijos, que vuelven en vacaciones, que vacilan de que viven en Barcelona (aunque vivan hacinados en bloques de 70 vecinos en Badalona o demás barrios del extrarradio) y que suelen pronunciar mucho la frase "nen, aquí estamos... en el pueblo, nen ... que buenas tapas, nen" (estos dan para otro capítulo); parece que las videocámaras y las camisetas de tirantes se las regalan al pagar el peaje de la autopista de Valencia.
Para rematar ese día, solo faltó que apareciera un marciano con dos iguanas enganchadas al hombro. Tenía una cara de mongo que no podía con ella, y por donde iba pasando, los tronchis de turno le daban alas para que vacilara con los lagartos.
Lo dicho, en Linares... Domingo de Ramos / Domingo de Carnaval...
y que no falte...

3 Chismorreos varios:

At 6:06 p. m., Blogger raul said...

Entrañable y carismático relato! Pero, atención pregunta: dónde están los Popys? No hay acto significativo y de postín en Linares Rock City sin ellos.
Los Popys hijos predilectos de Linares ya!

 
At 6:09 p. m., Blogger raul said...

De esas Semanas Santas de Linares Rock City recuerdo a la gente acudir la semana de antes a Confecciones Marló y a Confecciones Sánchez a cascoporro, es decir a mogollón!
Ya desde que está el Zara y todos esos sucedáneos no es lo mismo, son más tontitos aún si cabe!

 
At 6:10 p. m., Blogger raul said...

Y la tercera.
En linares nadie tiene un duro pero siempre están los bares llenos, verdad?
Juan Fernández te regalo un slogan turístico gratis:

Linares, ciudad de bares!

De nada!

 

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